Utrecht, día 2: Niftarlake college

Lasciare ogni speranza

(Abandonad toda esperanza)

Hoy tocaba llevar a cabo la presentación de los proyectos de nuestros alumnos, la plasmación real de lo aprendido en estos días y semanas previos, de darle sentido a esto  que elegimos llamar “The Memory chest”, nuestro KA229.

Ayer todo eran carreras, gritos, juego y diversión. Hoy esos vídeos y fotos filmados de aquella manera en los diferentes emplazamientos de Utrecht tenían que convertirse en presentaciones que defendiesen la importancia y elegibilidad para ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Sin embargo…, sin embargo, antes conoceríamos la escuela que compartía este proyecto con nosotros. Esta visita es la que da sentido a la frase con la que encabezo este post, esa frase que una vez oí en italiano y así aún me pareció más demoledora

Pues eso, abandonad toda esperanza de que nuestros gobernantes se den cuenta de la importancia de construir buenos edificios, bien pensados y dotados para una enseñanza pública de calidad. Abandonad toda esperanza de que los políticos nos consulten sobre cómo ha de construirse o diseñarse un edificio educativo. Abandonad toda esperanza de que algún día nuestros políticos lleguen a un consenso que blinde la educación ante cualquier veleidad partidista.

Y después de esta reflexión pesimista damos pago a lo que podríamos denominar el “momento de la verdad”, no obstante, este vino precedido por una breve charla a cargo de un técnico holandés sobre la petición hecha para que en 2020 la UNESCO declare Patrimonio de la Humanidad a la Nieuwe Hollandse Waterlinie.

Nuestro compañero Jasper, de Niftarlake College presenta el concurso que va a tener lugar a continuación

Algunas de las presentaciones…

Finalmente los chicos votaron cuáles eran a su juicio los mejores, estableciendo un ranking que valoraba sólo los tres mejores, a esto se añadió el “voto de calidad” del jurado por los cuatro profesores que formamos parte del staff de este intercambio en Utrecht.

Ls premios volaron literalmente de la mesa y todos nos marchamos de allí con la sensación de que esta primera parte del intercambio había funcionado bastante bien. Ahora nos queda a nosotros en el Lara el reto de estar a la altura o, incluso, superar cualquier expectativa.

Seguiremos informando

 

 

 

“¡Que Holanda ya se ve, que ya se ve…!”

La preparación de un proyecto como nuestro KA 229 “The Memory Chest” a veces puede resultar estresante y agotadora, sin embargo, estamos seguros que la contrapartida resultará ampliamente beneficiosa. Son retornos que no pueden medirse o cuantificar, los frutos se obtendrán en un espacio de tiempo que excede el del propio proyecto, incluso el de la duración de un curso normal: las relaciones que establecemos entre escuelas de diferentes lugares de Europa, con lenguas e identidades diferentes; los lazos que se establecen entre alumnos o entre profesores de toda Europa… todo ello contribuye a fortalecer el sentimiento de pertenencia a una comunidad multinacional, multicultural lejos de la estrechez de miras de nacionalismos de todo tipo, que rompe el deseo aislacionista o de levantar barreras ya derribadas. Estamos contribuyendo construir la idea de una ciudadanía europea que muchos desean ver muerta. “El nacionalismo se cura viajando” dijo alguien alguna vez, nuestros alumnos de 3º de la ESO bilingües van a experimentar en carne propia el sentirse parte de una comunidad que va más allá de los límites de su ciudad o de las fronteras de su país.

En doce días 24 estudiantes del IES Pintor Juan Lara van a viajar a una ciudad holandesa, Utrecht, donde se forjó buena parte del destino de la España contemporánea, la ciudad, antes parte del imperio de Felipe II, donde se firmó el tratado que reconocía a la actual dinastía como los reyes de España y que sellaba el destino ya ajeno a España de uno de sus territorios: Gibraltar. Allí van a tener la oportunidad de conocer la huella de nuestro país en un territorio con el que se mantuvo una relación turbulenta durante los siglos XVI y XVII y que, hoy día es uno de nuestros socios dentro de esta Unión que algunos desean abandonar o que hacen todo lo posible por dinamitar.

Vamos dando pequeños pasos que nos acercan cada vez más a encontrarnos con nuestros colegas de la Niftarlake College. Ayer jueves mantuvimos la última reunión con los padres antes de arrancar el intercambio el próximo 6 de marzo. Las últimas “puntadas” burocráticas ya están concluyendo. Pronto comenzará la fase más ilusionante: la del encuentro. Quizás la próxima entrada sobre “The Memory Chest” se escriba desde Utrecht ¡Hasta pronto! Vaarwel!

Greenwich, II parte

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Volví a Greenwich, para ello tuve que exprimir el escaso tiempo que me quedaba. No había podido estar en el National Maritime Museum ni en el Royal Observatory, por lo tanto no había podido estar en el Meridiano 0° o Prime Meriden, como es conocido en inglés.

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A diario pasamos meridianos, a diario nos menos cambiando latitud u longitud, nuestras coordenadas varían con nuestro movimiento diario. Sin embargo, Greenwich es la línea que divide al mundo entre Este y Oeste, Occidente y Oriente. Tiene pues el encanto de lo especial, del hito único y singular.

Para alguien que, como yo, vive en Cádiz y está medianamente informado, hay una cierta familiaridad con Greenwich, no en vano por Cádiz pasó el meridiano 0° de los mapas españoles durante muchos años.

Fuente: blog Calle Ancha

Sin embargo, el Royal Observatory mucho más que sólo eso. Era el lugar de trabajo de personajes tan ilustres como Edmund Halley, Bradley y Maskelyne, astrónomos que ayudaron a comprender mejor nuestro cosmos, usando la palabra que tanto gustaba a Carlos Sagan y y que cuadra mucho mejor por cuanto que lo engloba todo.

En el museo del observatorio se conservan también los modelos originales de los relojes fabricados por Harrison, los Mark I, II y III instrumentos imprescindibles en su momento para la producción de un cronómetro marino preciso para el cálculo exacto de la longitud, una medida fundamental, vital en la navegación de tiempos pretéritos en la que aún no se contaban con la radio o el radar; conocer la longitud con precisión podía evitar desastres como el de la flota del almirante Shovell que colisionó con la costa de Scilly en 1707, perdiendo 4 barcos y centenares de vidas. La historia de Harrison y sus relojes y la lucha por el cálculo exacto de la longitud está magníficamente recogida en el libro de Dava Sobel Longitud, muy recomendable.

El National Maritime Museum es un museo altamente didáctico, no es una simple colección de cacharritos. La colección se organiza en diferentes exhibiciones en torno a una temática: el mundo atlántico, el comercio, la compañía de las Indias Orientales, Nelson, etc.

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Levita vestida por Nelson en Trafalgar, puede apreciarse el agujero de la bala que lo mató junto al hombro izquierdo

El Museo ocupa algunos edificios de lo que había sido la Royal Hospital School (o Royal Naval Schol). Flamsteed House (1675-1676), la parte original del Real Observatorio, fue diseñada por Christopher Wren y fue el primer complejo en Gran Bretaña construido para la investigación científica. Del conjunto forma parte también la Queen’s House, un edificio clásico del siglo XVII diseñado por Íñigo Jones, es el centro del paisaje histórico “parque y palacio” del Greenwich marítimo. Este conjunto es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1997.

Los barcos tienen cara: Greenwich I parte

Efectivamente, los barcos tienen o, mejor dicho, tenían cara. En pocos sitios se mantiene la costumbre ancestral de pintar ojos en la proa de los barcos, especialmente, en los de pesca. En el Mediterráneo oriental, en algunos puntos de nuestra geografía, en la costa de Portugal… Se va perdiendo esta costumbre.

Sin embargo, hubo otro tiempo en que los barcos tenían cara, e incluso cuerpo. Hubo un tiempo en que el naviero, el propietario del barco o incluso el Estado dueño de un barco de guerra quería que éste luciese en todo su esplendor, no sólo debía ser útil, también debía ser bello. Los buques, entonces, lucían lo que se llamaba un mascarón de proa en el llamado tajamar (¡qué me gusta un vocablo náutico!). A veces esa figura se correspondía con el nombre del buque, a veces era sólo una figura alegórica.

IMG_20170817_172630El clipper Cutty Sark, en Greenwich

Todo esto vien a cuento de mi visita de hoy, más accidentada de lo que es deseable y que me ha forzado a reducir el numero de actividades. Después de perderme en un transbordo entre la Northern Line y la DLR y tras pasarme (bastante de la estación a la que tenía que ir) acabé llegando (tardísimo) a Greenwich. sin tiempo para ver casi nada opté por centrarme sólo en el Cutty Sark (no confundir con el whisky, no me emborraché, por supuesto que no). Se trata de un clipper del siglo XIX, de aquellos que hacía la carrera del té hasta China y que navegó hasta comienzos del siglo XX.

La historia de este buque es larga y accidentada, como bien sabe cuaquier lector de Conrad, por ejemplo. No voy a lanzarme a hablar de barcos, no, respiren tranquilos. Les enlazo al artículo sobre el Cutty Sark en la Wikipedia y vamos apañados.

Sin emabrgo, lo que más me gustó y atrajo del museo es la colección de figuras de tajamar o mascarones de proa (figurehead) que tiene expuesta en la parte del dique. Interesantísima, una colección más completa que la de Pablo Neruda en su casa de Isla Negra pero que, a buen seguro, tiene menos encanto y poesía que la del poeta.

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Visita que se me ha hecho muy corta y que prometo retomar lo antes posible. Hay mucho que ver en este lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO