Visita a Cádiz y UNESCO day

El intercambio KA229 “The Memory Chest” se prolonga con las jornadas españolas que comenzaron con nuestra visita a Sevilla; la siguiente actividad sería identificar monumentos con valores especiales que los hacen singulares. En este caso se eligió Cádiz, una ciudad que tiene entre sus anhelos el que su casco antiguo sea declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (como habitante de Cádiz, nacido y criado en esta ciudad pienso que ojalá tal cosa sucediese, pero cada día veo más lejana tal declaración)

La visita incluía la subida a la Cámara oscura de la Torre Tavira y la bajada al yacimiento Gadir. Se trataba de mostrar a nuestros compañeros holandeses los fundamentos de la que es la ciudad más antigua de Europa occidental. Después de ambas visitas, los chicos emprendieron una carrera desbocada que tendría que conducirles a diferentes monumentos de la ciudad. Su misión identificar su singularidad y defenderlos cono candidatos a una declaración como Patrimonio de la Humanidad en función de los criterios de la UNESCO.

Una jornada intensa, como lo están siendo todas en este intercambio.

 

 

 

El día clave en este proyecto era el que correspondía al viernes 15 de marzo, nuestro UNESCO Day. En esta jornada los alumnos presentaban sus trabajos preparados a raíz de la visita a Cádiz. La jornada era bastante especial, íbamos a contar con la presencia del Excmo. Señor Alcalde D. David de la Encina, en fin, el acto iba a tener cierta solemnidad.

Nuestra directora, Dª Esperanza Mateos dirigió unas palabras al grupo conjunto de estudiantes españoles y holandeses. en su discurso, el alcalde quiso resaltar el valor del patrimonio como motor económico, en clara coincidencia con algo que también hemos querido resaltar en la parte española de este proyecto: el Patrimonio Cultural como generador de empleo y riqueza.

Tras los discurso protocolarios vino la presentación de los vídeos realizados por los participantes en el intercambio. Ese preciso instante en que, quien firma estas líneas, vivió su momento de mayor incomodidad de todo el proyecto. Me tocó el dudoso honor de tener que proyectar todos los vídeos realizados por nuestros alumnos en Cádiz, resaltando la singularidad de algunos elementos del Patrimonio Cultural de la ciudad de Cádiz, en presencia del Alcalde de El Puerto y después de que este hubiese hecho alusión a la riqueza patrimonial de nuestra ciudad.

20190315125920_IMG_3014PaulaMuzás (i.) y Lorena Miguélez (d.) integrantes del equipo que ganó en nuestro pequeño certamen del día de la UNESCO

Los trabajos fueron valorados por sus compañeros y votados en consecuencia, sin embargo, los profesores teníamos un voto de calidad y ello nos llevó a premiar al grupo que se ocupó de las Murallas de Cádiz, curiosamente, el elemento patrimonial que más debería fomentar y trabajar la ciudad de Cádiz si realmente aspira a que la declaren Patrimonio de la Humanidad.

Finalmente llegó lo que todos los alumnos y alumnas esperaban, la eterna constante de este intercambio la fiesta-ágape de clausura.

Seguiremos informando

Los barcos tienen cara: Greenwich I parte

Efectivamente, los barcos tienen o, mejor dicho, tenían cara. En pocos sitios se mantiene la costumbre ancestral de pintar ojos en la proa de los barcos, especialmente, en los de pesca. En el Mediterráneo oriental, en algunos puntos de nuestra geografía, en la costa de Portugal… Se va perdiendo esta costumbre.

Sin embargo, hubo otro tiempo en que los barcos tenían cara, e incluso cuerpo. Hubo un tiempo en que el naviero, el propietario del barco o incluso el Estado dueño de un barco de guerra quería que éste luciese en todo su esplendor, no sólo debía ser útil, también debía ser bello. Los buques, entonces, lucían lo que se llamaba un mascarón de proa en el llamado tajamar (¡qué me gusta un vocablo náutico!). A veces esa figura se correspondía con el nombre del buque, a veces era sólo una figura alegórica.

IMG_20170817_172630El clipper Cutty Sark, en Greenwich

Todo esto vien a cuento de mi visita de hoy, más accidentada de lo que es deseable y que me ha forzado a reducir el numero de actividades. Después de perderme en un transbordo entre la Northern Line y la DLR y tras pasarme (bastante de la estación a la que tenía que ir) acabé llegando (tardísimo) a Greenwich. sin tiempo para ver casi nada opté por centrarme sólo en el Cutty Sark (no confundir con el whisky, no me emborraché, por supuesto que no). Se trata de un clipper del siglo XIX, de aquellos que hacía la carrera del té hasta China y que navegó hasta comienzos del siglo XX.

La historia de este buque es larga y accidentada, como bien sabe cuaquier lector de Conrad, por ejemplo. No voy a lanzarme a hablar de barcos, no, respiren tranquilos. Les enlazo al artículo sobre el Cutty Sark en la Wikipedia y vamos apañados.

Sin emabrgo, lo que más me gustó y atrajo del museo es la colección de figuras de tajamar o mascarones de proa (figurehead) que tiene expuesta en la parte del dique. Interesantísima, una colección más completa que la de Pablo Neruda en su casa de Isla Negra pero que, a buen seguro, tiene menos encanto y poesía que la del poeta.

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Visita que se me ha hecho muy corta y que prometo retomar lo antes posible. Hay mucho que ver en este lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO