Mis primeros días en Oxford

           Bueno, por fin en Oxford. Ya leísteis las anotaciones de Nicanor. Por mi parte, solo voy añadir algunos apuntes de lo que más me ha llamado la atención.  Parece ser que la ciudad se estableció por primera vez en los tiempos de los sajones, alrededor del 900 d.C, y fue conocida inicialmente como “Oxenaforda”, que significa “Ford of the Oxen” (“vado de los bueyes”). Está situada al lado del Parque Natural de Cotswolds (famoso por varios aspectos, entre ellos la lana de sus ovejas), que visité el otro día y del que ya os hablaré más adelante. Como veis, primeras referencias muy ganaderas para una ciudad que fundamenta su fama en la sabiduría que proporciona el tener una de las universidades más  famosas del mundo, aparte de la más antigua en lengua inglesa (1231).

       En estos primeros días aquí no he podido evitar la comparación con Cambridge (Cam+Bridge, “puente sobre el río Cam”), que como sabéis, es la ciudad que visité el año pasado con nuestro proyecto Erasmus+. De hecho, parece que hacer dicha comparación es lo normal no solo para la gente de fuera, sino incluso para las propias ciudades entre sí, puesto que rivalizan, no solo en las regatas, sino en cuál de ellas se merece el título de tener una mejor Universidad.

      Para empezar, me contaron que Cambridge destaca por sus estudios en las Ciencias en general, y Oxford por las Humanidades, destacando sobre todo la Literatura y la Política.  Para seguir os dejo este link por si seguís interesados en la comparación (tiene subtítulos).

    Y para terminar, algunas de mis impresiones más personales. Estoy encantada de que, todavía, cuando paseas por la mayoría de las calles del centro de Oxford, te acompañe constantemente el sonido de las campanas. En cambio, me está resultando muy difícil encontrar uno de esos maravillosos parques que las personas de este país disfrutan tumbadas o tomando su almuerzo, a los que me acostumbré en Cambridge (aquí la mayoría pertenecen a los Colleges y no está permitido el acceso).

     Por cierto, en Oxford hay 38 Colleges y 6 Halls (más o menos lo mismo) y estoy viviendo la experiencia de estar alojada en uno de ellos, St Edmund´s Hall (aunque se llame así, adoptó el estatuto de college en 1957). ). Por lo visto, dentro de la universidad se le conoce por su mote, “Teddy Hall”. No se sabe de forma precisa, pero se estima que su fundación fue en 1278 y se llama así por San Edmundo de Abingdon, el primer arzobispo de Canterbury educado en Oxford, que vivió y enseñó en el lugar del College. Durante finales del siglo XIV y principios del XV, el director William Taylor fue quemado en la hoguera, y otro director, Meter Payne, dejó el país, ambos por defender la independencia religiosa de la institución. Os dejo algunas fotos.

 

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(En este link encontraréis una explicación de qué son los Colleges  y cómo se organizan estas Universidades con ellos)

 

 

 

 

 

Oxford, the city of dreaming spires (2)

Ya en la segunda semana, el curso sigue con las clases de inglés, en esta ocasión con nuevas profesoras, Diana e Yvie, quienes siguen ilustrándome con la riqueza inabarcable de la lengua inglesa (punto de vista optimista de la cruda realidad: en la vida voy a poder asimilar, retener y ser capaz de usar apropiadamente tantísimos idioms, collocations, phrasal verbs,…, por no hablar de los listenings), así como con excelentes pinceladas del día a día británico (mientras se complica la cosa tratando de leer y entender el Sonnet 18 de Shakespeare -without Paraphrase-, por qué no un comentario sobre la monarquía, presente everywhere …)

Por otro lado en las clases enfocadas a la metodología AICLE y Matemáticas, reviso vocabulario, relaciones de ejercicios y libros de texto de matemáticas ingleses. También recopilo materiales. Espero que sean de utilidad en … ¡¡tan solo unos días!!

Entretanto, aprovecho algún coffee break para pasarle a Agnesse, una compañera de Letonia, que también participa en una movilidad Erasmus+, la dirección del instituto y el vídeo de presentación, si es que se le puede llamar así.

 

Por último, quería comentar algo que encuentro sorprendente en esta ciudad: por un lado, como ya comenté, hay una belleza y solemnidad apabullantes en cada rincón, pero por otro me llaman la atención una serie de detalles que, en unas ocasiones son divertidos, en otras contrastan con el pretendido orden y buen gusto británico, y unas pocas veces son, digamos, extravagantes. Vayamos por partes…

Es una ciudad con tanta historia que todo es antiguo y, claro, se enorgullecen de ello. Sin embargo, a veces entran en en curiosas rivalidades:

También hay quienes consideran que eso de cumplir las normas no va con ellos…

Aunque lo cierto es que te avisan, por si no estás al tanto de las leyes…

Bien es cierto que más vale prevenir: tal vez ya te han quitado alguna vez las mesas y sillas del pub, así que más vale ponerlo difícil, por si acaso hay otro intento…

Es una ciudad amiga de las bicicletas: están por todos lados y te dan todas las facilidades en caso de que tengas algún problema mecánico …

Aunque claro, depende del modelo de bici que uses…

Lo que es seguro es que problemas para dejar la bici aparcada, no hay…

También da la impresión de que hay bastante trabajo, a la vista de la gran cantidad de anuncios solicitando personal.

Aunque si lo que quieres montar es una peluquería, has de saber que la competencia será feroz: en cien metros a la redonda te encuentras unas cuantas.

En Cowley Road no ponen pegas a que cada cual pinte su casa como más le plazca…

… pero Headington Road pone de manifiesto que no hay ninguna ley que pueda impedir que alguien se instale un tiburón en el tejado…

Aunque sobre todo, no falta el fino humor británico …

y Cádiz sigue ocupando un lugar prominente por estos lares.

Oxford, the city of dreaming spires

Después de unos días en Oxford, empiezo a relatar en este blog la experiencia que gracias al Programa Erasmus + tengo la suerte de disfrutar.

Antes de venir a esta ciudad, uno se imagina siglos de historia en cada rincón, pero es una vez aquí cuando se pone de manifiesto el rico patrimonio que alberga: cada calle, cada edificio, te transporta siglos atrás y es difícil abstraerse ante tanta belleza y solemnidad. La Universidad está presente allá por donde camines: además de los Colleges y Halls, las iglesias y museos tienen una especial vinculación con esa institución, la más antigua de habla inglesa. De este modo, recorrer sus calles, contemplar los Colleges y visitar sus museos (el Ashmolean es el más antiguo de Inglaterra y el de Historia de la Ciencia expone una pizarra con anotaciones de Einstein) ha sido sumamente enriquecedor.

Por otro lado, el curso ha empezado con unas clases de actualización de inglés, que ponen de manifiesto que nunca es suficiente lo que parece que uno ya sabe: siempre hay ‘phrasal verbs’, ‘collocations’, ‘compound words‘, etc por descubrir. George, el profesor, bromea cuando explica que English people are not congruent: “1,000 metres make a kilometer (nótese la diferente manera de deletrear metro y kilómetro); certificate or transport sound different depending on if they are used as verbs or as nouns”, así que solo queda tomar nota y tratar de mejorar … A partir de mañana, el horario se reparte entre las clases de inglés y las más específicas sobre metodología AICLE, que espero sean útiles para poder aplicar en el aula a mi regreso.

Por último, como otro de los objetivos del Proyecto es tratar de conocer los usos y costumbres locales, una vez terminan las clases, me esfuerzo y visito alguno de los numerosos coffee shops y pubs, donde además de comprobar que en todos ha pasado algo reseñable (o data de 1242, o fue el primer establecimiento de Europa en el que se sirvió café, o era el sitio de reunión de The Inklings,…), se estudian las distintas clases de cerveza y se escuchan distintos grupos de amigos que se reúnen para tocar y cantar.

Tower of Great St Mary’s (Cambridge)

La iglesia de Great St Mary’s se convirtió en la primera sede de la universidad cuando los académicos llegaron de Oxford en 1209. En ella se impartirán clases, se concedían los títulos universitarios y se celebraban las festividades. Los 35 metros de altura de su torre ofrecen unas vistas privilegiadas de Cambridge.

Vista oeste.

Vista norte.