BEST PRACTICES. BENCHMARKING IN FINLAND AND ESTONIA III

Han pasado muchas cosas desde la última vez que escribí. O al menos esa es la sensación que tengo por la intensidad del curso.

Además de la visita al centro de formación profesional del lunes, hemos realizado otras tres visitas más en Helsinki:  a un centro que imparte clases en primaria, secundaria y bachillerato, otro solo de secundaria y a otro solo de Bachillerato. En cada uno de ellos la visita consta de una charla sobre el funcionamiento del centro, una visita guiada, normalmente por alumnos, y estamos asistiendo a algunas clases. Se nota que es un país rico: las instalaciones son impresionantes y todos los materiales necesarios para los alumnos son proporcionados por el centro, incluidos los esquíes, los ordenadores personales y la comida. Aunque muchas cosas dependen de la ley educativa del país, estoy tomando nota de todo, y hay algunas ideas que creo que podríamos poner en marcha en nuestro centro.

De todas formas, una impresión general que saco de estas visitas es la gran autonomía que tienen los centros en general, y los directores, profesores y alumnos en particular. Hablan de “espacios abiertos de aprendizaje”, porque los alumnos de un grupo no tienen por qué estar en la misma aula a la hora de una determinada materia: algunos pueden estar allí, otros en otros espacios, como pasillos o pequeñas aulas buscando información en su portátil personal, desarrollando un proyecto en grupo sentados en el suelo de otra estancia, o en los sofás que tienen al final de ellas,…Todos dependiendo de un solo profesor. Y sí, montones de sofás y butacas, alguna de ellas con “orejeras” para amortiguar el ruido (como si hubiera ruido) tanto en las salas de profesores como en las de los alumnos o en los pasillos. Parece ser que, en Finlandia, tras conseguir tener los resultados excelentes que han demostrado en las pruebas Pisa, han dirigido sus esfuerzos a, además, conseguir el bienestar de los alumnos, tanto físico como emocional, y eso contribuye a un mejor aprendizaje. Es muy curioso entrar en una clase de Matemáticas, que cada grupo esté en un proyecto diferente realizado con los portátiles, y algunos alumnos estén recostados en las butacas, en calcetines, con los pies sin zapatos puestos sobre la fila de delante, algunos sentados en el suelo,… y dos profesores resolviendo dudas.

Por otro lado, también piensan que es bueno activar físicamente el cuerpo para tener más activa la mente, y hemos encontrado mesas de ping pong , futbolines, incluso juegos de de deportes en consolas, por los pasillos, y los alumnos pueden utilizarlos en cuanto tiene un rato libre. Por supuesto, los alumnos son super cuidadosos con estos materiales y están como nuevos.

Es un pequeño caos que en una sociedad como la finlandesa funciona porque cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo hace.

Clase de Matemáticas
Recinto para zapatos y abrigos

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