ESTOCOLMO II

Tercer día

Hoy hemos visitado el centro educativo Angskolan, en Sandyberg, en las afueras de Estocolmo, que tiene alumnos desde Primaria hasta Bachillerato. La educación obligatoria es hasta los 16 años, como en España, pero luego tienen 3 años antes de ir a la universidad, que equivaldrían a nuestro bachillerato y un año más. A pesar de no ser educación obligatoria, sigue siendo gratuita (incluye materiales, ordenadores y comida en el centro),  y además les pagan una pequeña cantidad directamente a cada estudiante.

Las instalaciones no están mal, puede parecerse a un centro español, y tienen separados por zonas a los alumnos pequeños de los mayores. No usan llaves, sino que para acceder a las distintas zonas los estudiantes y los profesores tienen un código personal que introducen en unos lectores electrónicos, y les permiten acceder a unas zonas y no a otras. Unos alumnos mayores han sido los guías de nuestro recorrido, que ha incluido una charla con preguntas al director, conversaciones con unos profesores, descanso para el café (¡fika de nuevo!),  asistencia a un par de clases,  y almuerzo con los alumnos y estudiantes. A mí me ha correspondido ir a clase de Religión (se hace un estudio de todas las religiones, no de una en particular y es una materia obligatoria) y a clase de Costura. Nos han enseñado los trabajos que realizan y me ha sorprendido ver ¡¡¡vestidos de fiesta, faldas, pantalones y bufandas de lana!!!

Otra diferencia con nuestro país es que los baños, tanto en la escuela como en el resto de la ciudad, son unisex. Según nos han dicho, para evitar problemas en personas con diferentes identidades de género.

De todas formas, no he visto grandes diferencias en metodología, ni en el número de alumnos por clase, ni en la organización del centro. De hecho, conforme pasan los días me va pareciendo que los suecos y los españoles tenemos formas de ser parecidas, aunque creo que nos sigue diferenciando  que nosotros, a poco que nos descuidemos ya estamos intentando saltarnos clases, no pagar en los sitios, no respetar las colas… “hacernos los listos”, vaya, y aquí, como vi también en Finlandia el curso pasado, eso es impensable. Como anécdota, os cuento que una profesora se compró un billete de ida y vuelta para una visita turística a una isla, pero lo perdió antes de volver; cuando explicó lo que le había pasado, le permitieron volver sin tener que volver a pagar, fiándose exclusivamente de su palabra. Si tú dices que lo has pagado, ellos se creen que lo has hecho.

Tras volver de la escuela, ya de forma privada, he visitado el museo de los premios Nobel. Cuenta la vida de Alfred Nobel y se pueden seguir los trabajos y la vida de los premiados a lo larga de los años. La reunión en un solo espacio de los mejores trabajos realizados en la historia reciente para la mejora de la vida humana en Física, Química, Medicina, Literatura y Economía. También se muestran los de la Paz.  Mucho más interesante de lo que me esperaba.

Los de mi grupo, hemos cogido también un Ferry que nos ha llevado a Djugarden, la isla de los museos: museo Vasa, museo de ABBA (si, si, como lo digo), museo Nórdico, Museo Vikingo, Skansen (es un espacio al aire libre en el que han reconstruido fielmente, trasladándolas, viviendas de distintas épocas y distintas zonas),… Hoy solo hemos disfrutado de las maravillosas vistas desde el barco y un paseo por la isla, sin entrar en ninguno, porque no teníamos más tiempo. El edificio que alberga el museo Vasa se ve al fondo de la foto, a la derecha, con unas velas de barco: las velas son del edificio, no del barco, que está completo en su interior.

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