Utrecht: epílogo con continuación Portuense

Si algo ha habido algo especialmente bueno en este intercambio ha sido la ausencia casi total de tiempos muertos, la contrapartida es que todo es muy frenético y, al final, el cansancio termina haciendo mella

Nuestra última mañana en Utrecht, antes de ir al aeropuerto, aún tuvimos tiempo para realizar una última visita. En este caso se trataba de visita el Waterlinie Museum. Un museo dedicado a la línea acuática de defensa del este de Holanda, algo por lo que ha apostado fuertemente ese gobierno con la idea de obtener la declaración de Patrimonio de la Humanidad en 2020

Después de esta visita vuelta al autobús y, ahora sí, al aeropuerto de Schiphol, vuelo a Sevilla y ¡oh, sorpresa! Nos han mandado un autobús con la mitad de plazas de las que necesitamos. Este profe empieza a creer que lo han maldecido, autobús pequeño en Ámsterdam a la llegada, autobús pequeño en Sevilla para recogernos.

Llegada a casa casi a la una de la madrugada para tener que volver a Sevilla, ahora con nuestros colegas holandeses a primera hora de la mañana.

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Visitas al Archivo General de Indias y a la Catedral, ambos sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Fue una mañana agradable de primavera sin excesivo calor y en la que tuvimos la oportunidad de vivir el Extraño caso de los 51 menús y de las 61 hamburguesas. En el ínterin, los alumnos de ambas escuelas tuvieron la misión de resolver una Gymkana en la que tenían que localizar algunos puntos de interés cultural, resolver algunos misterios y, sobre todo hacerse fotos y compartirlas en Instagram… Algo que parecía una buena idea si no fuese porque ese mismo día se cayó Facebook y todas las aplicaciones asociadas, es decir, WhatsApp e Instagram.

En fin, como todo este Intercambio, proyecto KA229 “The Memory Chest” una actividad frenética y a la carrera.

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Utrecht, día 5: Rijksmuseum


Voy tocaba desquitarse. Hoy rendiríamos pleitesía a la Ronda de Noche del maestro Rembrandt van Rijn. Pero antes tocaba dar un paseo por Ámsterdam. Como todos estos días, la humedad, el viento y el frío nos han acompañado (y no nos han soltado, los muy pesados).

Carreras, tiendas, cafés y una visita al Museo de Historia de Ámsterdam fueron preámbulos a la gran visita del día: el altar mayor del Rijksmuseum, la sala donde se expone la Ronda de noche, cuyo verdadero nombre es en realidad La compañía militar del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh se prepara para salir.

Para mí, los minutos que pasé delante de este cuadro atendiendo a las explicaciones de Mr Hugo Penning, nuestro guía allí, el señor que podéis peor en este vídeo que acompaña el post.

Estas fotos reflejan algunos de esos detalles sobre los que se explaya tan magníficamente nuestro guía y que creo que fueron muy bien recibidos por todos los alumnos, para los que, creo, ver el cuadro acompañados de este guía fue una magnífica experiencia.

Él mismo nos despidió indicando a los chicos cuatro o cinco obras maestras más que no debían perderse bajo ningún concepto. Algunas minucias de Vermeer y de Heda, vamos lo que cualquiera tiene colgado en el saloncito de casa.

El día no acababa con la visita a Ámsterdam, era nuestro día de fiesta de despedida. Los chicos tendría una fiesta en la escuela, este evento no se iba a reduciría nuestros 47 estudiantes implicados en The Memory Chest, ni mucho menos. Niftarlake college tiene unos 9 intercambios activos al mismo tiempo y todos o casi todos ellos iban a acudir a la fiesta: Umbrete (Sevilla), Sierra Bermeja (Málaga), Aguadulce (Almería), Catania (Sicilia, Italia) y El Puerto de Santa María, entre otros, estaban representados en dicha fiesta en la que la Macarena sonó unas once veces.

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Sin embargo, antes de la bacanal vino un momento de tranquilidad en el que algunosprofesores holandeses, sicilianas y estos dos servidores gaditanos disfrutamos de una cena de despedida en el restaurante ubicado justo debajo de… ¡Nuestro propio alojamiento! Al que tendríamos que volver caminando (media hora larga de paseo) cuatro horas después “¡Sniff, sniff! (esto no está pagado)

Como puede apreciarse, el escenario fue tomado al asalto por los alumnos andaluces, no entraré en materia sobre las procedencias más específicas de cada uno de ellos; digamos sólo que el sentido de la fiesta de los nuestros y el de sus compañeros holandeses no es exactamente el mismo.

Por cierto, antes de abandonar la escuela camino de nuestro apartamento todos los profesores que habíamos estado en la fiesta con los niños teníamos que colaborar con los holandeses en recoger todo, TODO. La prueba, aquí abajo

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Justo después de haberlo dejado todo cual estaba antes de que doscientos adolescentes montasen un fiestón durante más de tres horas. Ahí es nada.

Seguiremos informando.