Jobshadowing en Roma. Día cinco y último

Entrada de cierre de una experiencia que me ha hecho pensar en muchos aspectos de la docencia CLIL (y no sólo CLIL). En esta ocasión he sido yo el que se ha situado al otro lado del espejo, en octubre de 2018 fui yo el objeto de la observación y ahora me he dedicado a observar y a anotar.

He visto donde están ellos y veo donde estamos nosotros, he visto nuestros defecto y también he visto nuestras virtudes, eso es lo que tiene vete desde fuera, eso es lo que resulta de mirarte en el espejo que te proporciona un sistema educativo diferente pero no completamente ajeno.

Empecemos por el horario. Como podéis ver en este cuadro las horas se reparten de manera diferente a como lo están en España. El alumnado que opta por el Liceo Clásico se orienta a las carreras de orientación más humanística o social, no obstante, como puede constatarse, no fatan asignaturas como la Física o las Matemáticas. En quinto, por otra parte, siguen teneindo los alumnos dos horas de ediucación física, algo de lo que carecen nuestros alumnos de 2º de bachillerato. La carga horaria de Latín o Griego también es mayor que en el caso de Andalucía (y del resto de España, supongo). No hay cambios en Historia, por ejemplo, pero la Historia del Arte es asignatura obligatoria durante tres cursos. Por cierto, la Religión también es obligatoria.

Se podrá observar que los alumnos del trienio tienen 31 horas, 27 los del bienio, sin embargo hay un detalle que no debemos dejar escapar: son seis días de clase a la semana, de lunes a sábado ¿Has dicho sábado? Sí, los sábados también. Tres o cuatro horas, sgún, pero nunca se acaba después de las doce. De lunes a viernes pueden ser cinco o seis horas diarias. Sin embargo, la educación secundaria en Italia dura un año más que en España, es decir, los alumnos acceden a la Universidad tras un Examen de Estado y ya con 19 años. No quiero dejar escapar un detalle muy importante: en el examen de Estado hay una prueba oral, el alumno ha de ser capaz de hacer una disertación, por dicha razón se potencia al máximo la expresión oral en las diferentes asignaturas, esto he podido comprobarlo en persona.

Los alumnos van al Liceo de Lunes a Sábado, pero los profesores, no obstante, trabajan sólo cinco días, pudiendo ser el día libre para cada uno (aparte del domingo) cualquiera que le toque de lunes a sábado.

Una escuela viva no sólo es la que tiene alumnos en su horario escolar, es una escuela viva aquella que es capaz de hacer que su latido vaya más allá de lo meramente académico. El Liceo tiene un intensa vida cultural complementaria y, también, extraescolar. Por ejemplo, como indiqué en una entrada anterior, el Mamiani ha empezado un proyecto de coro. Hay, no obstante, un “conjunto de actividades” complicado de definir: El Liceo Mamiani (como la gran mayoría de todos los de Roma) es “tomado” durante una semana (este curso, en realidad, en dos períodos de tres días cada uno y separados en dos trimestres) por los alumnos. Es la denominada “autogestión”, el profesorado, el personal administrativo y de servicios, nadie, durante esos días puede trabajar en el instituto, los alumnos gestionan toda la activida en esos períodos en los que se celebran asambleas, conferencias, conciertos, exposiciones, una costumbre que hunde sus raíces en el mayo del 68 pero que data de uno o dos cursos atrás. No es una actividad apyada por todos los alumnos (ni tampoco por los profesores o la dirección del centro) pero que acaban sacándola adelante. La actividad parece tener más sombras que luces segúen he podido constatar a través de lo que me cuentan algunos profesores y según leo en alguna publicación digital como esta o esta otra.

No veo mal que de los alumnos partan ideas como organizar semanas culturales o montar debates serios en torno a los temas que mas puedan preocuparles, que sean ellos quienes sugieran los contenidos, con seriedad, con madurez; no me convence ya tanto la idea de la tomda de la escuela con resultados, más bien, muy dispares.

Bien, cinco días se pasan volando, apenas hay tiempo de ver nada. Quieres aprehenderlo todo y todo se te escapa. Tenía dos propuestas para disertar sobre la Guerra civil y, desafortunadamente, a pesar de las ganas de los alumnos, se quedó en sólo una. Por cierto, me sorprendió ver a más alumnos tomando notas que en cualquiera de mis clases normales en el Lara.

Volvería sin dudarlo a otro Jobshadowing en el Mamiani, con ello me reafirmo en lo positivo de la experiencia, una actividad que recomendaría atodos mis compañeros. Además, siempre te queda la posibilidad de pasear por una de mis ciudades favoritas, Roma:

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