Erasmus Ka 101 Salisbury. Parte III (El ecuador).

La semana avanza y ningún compañero nuevo aparece por clase, así que ahí seguimos John y yo, cara a cara, hablando de Arte contemporáneo (qué presente te he tenido, Juan Carlos…), ampliando el abanico inabarcable de phrasal verbs, colando algún nuevo idiom aquí y allá, o intentando diferenciar y emitir correctamente los infernales sonidos vocálicos presentes en la lengua inglesa…

Hoy he impartido una clase sobre la Escuela de Notre Dame y el Viderunt Omnes de Perotin, para que John me pudiera observar en plena acción. Una vez terminada la “lección” hemos corregido fallos en el discurso y trabajado en cómo enriquecer la expresión oral de diferentes formas:

 

Otra actividad especialmente satisfactoria, aunque al mismo tiempo algo frustrante, ha sido la corrección intensiva de la pronunciación de la letra del Flow my Tears, de Dowland. No hemos avanzado más de cuatro versos en toda la hora, pero al menos hemos detectado algunos de los fonemas que presentan más dificultad para mí y trataremos de reforzarlos aún más en los próximos días. La implicación del profesor durante toda la mañana no puede ser mayor, y creo que los dos acabamos la jornada igual de exhaustos. De hecho, no ha sido hasta hoy que me he percatado de la maravillosa vista que se puede ver desde una de las ventanas del aula:

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Pero un Erasmus + en familia no estaría completo sin la búsqueda continua de actividades para los más peques. Lola sigue encantada con su Barracuda´s Summer Camp, y Malva está disfrutando enormemente con todos los talleres para niños que nos vamos encontrando a cada paso: distintos artefactos colocados en el claustro de la Catedral, o una excavación arqueológica en Old Sarum:

 

En Old Sarum se situaba el Old Castle y la antigua Catedral, a unas dos millas de la actual Salisbury:

 

En la actual Catedral pudimos disfrutar de uno de los encantadores guías voluntarios de la Catedral que, sin que les pesen para nada los años, son capaces de regalarte una visita guiada de más de una hora con un entusiasmo y una pasión difíciles de superar. Nos mostraron el reloj mecánico más antiguo del mundo en funcionamiento:

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O la curiosa ceremonia de iniciación para los nuevos coristas, que quizás podríamos adoptar en nuestro CoroJuanLara: siete suaves golpeos de la cabeza del joven cantante contra la denominada Bumping Stone. Nos aseguran que se trata de un rito indoloro, pero la marca en la piedra, de considerable profundidad, nos hace sospechar que el golpeo no sea quizás tan delicado:

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La visita a la Catedral da la oportunidad de observar una de las cuatro versiones de la Magna Carta que se conservan de aquella primera tanda distribuida por los distintos rincones de Inglaterra en 1215. De las cuatro, es considerada la copia mejor conservada, y además de su extraordinaria relevancia histórica, impresiona especialmente la maestría del copista. No hay duda de que dicho documento levantó pasiones y gran interés ya desde el comienzo, interés que no ha decaído a la vista de que en 2018 un asaltante, martillo en mano, trató de romper el vidrio de seguridad con la intención de sustraer el tesoro en pleno horario de apertura al público. Para testimoniar dicho atropello y resaltar asimismo la diligencia del personal de la sala, decidieron incorporar el vidrio amartillado junto al resto de objetos de la exposición:

 

 

 

 

 

 

 

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