Quinto y último día en Dublín.

Llegó la última jornada del curso. He ido contenta porque ponemos en práctica todo lo aprendido con nuestros compañeros y profesoras, pero, por otro lado, con un sentimiento de pena al saber que se acaba.

Hoy, en lugar de realizar la sesión guiadas por nuestras profesoras, hemos sido nosotros quienes, uno a uno, hemos ido guiando a los compañeros de forma lineal toda la sesión, incluyendo calentamiento y parte principal. En mi caso, he tenido que explicar la ejecución de las posturas “warrior 2” y “reverse”. Se trata de dos posturas de balance y estabilidad en las que es fundamental mantener el core y la espalda firmes para poder aguantar la posición ayudándonos de una respiración progresiva y consciente. Creo que me ha salido bastante bien, y felicito a mis compañeros por sus magníficas intervenciones.

Después de esto, hemos realizado una ceremonia final para despedirnos, donde toda la práctica ha sido manteniendo el contacto físico con los compañeros, para agradecernos el haber compartido esta experiencia juntos.

Por último, las profesoras han tenido el gran detalle de hacer entrega no solo del diploma, sino de una rosa natural a cada uno de nosotros. Me ha parecido un gesto muy bonito y personal.

Nosotros les hemos hecho entrega de una vela a cada una junto con una tarjeta firmada por todos. Les ha hecho muchísima ilusión y así nos lo han transmitido.

Tras terminar el curso, hemos descansado para después despedirnos de los compañeros que hemos conocido. Hemos visitado Phoenix Park, un inmenso parque lleno de diferentes especies animales. El viernes ha concluido con una cena en un pub típico irlandés con un cantante en directo que nos ha hecho la estancia muy amena y agradable.

Así concluye mi experiencia en Dublín, más que agradecida al curso, a los compañeros, profesores y a mi compañera y amiga Carmen, con quien sumo una vivencia preciosa a mi mochila.

Un abrazo muy grande.

Ana Alicia Marín Cano.

Deja un comentario