Sábado 12 de agosto
Ayer fue un día de despedidas. No sólo he conocido a compañeras estupendas durante el curso, además hemos tenido la posibilidad de disfrutar de Galway en verano compartiendo noches de pub o excursiones a lugares mágicos. Las experiencias educativas y las experiencias de ocio se entremezclan en los cursos Erasmus, y de todas se aprende. Lo mejor del curso ha sido compartir ideas y proyectos con profesores de otros países europeos mientras se reflexiona sobre tu propia realidad y empiezas a planificar cómo podrías implementar lo aprendido en tus clases.
Pero todavía no vuelvo a casa. El sábado regreso a Dublín y comparto otro día con Fergal. Esta vez paseando por las colinas de Killiney. Nuestras semanas han sido muy diferentes, pero acabamos los dos de nuevo en el mismo lugar, paseando entre colinas verdes contemplando Dalkey, Hawth y las montañas de Wicklow, hablando de Sidnead O’Connor y de nuestros planes de futuro. En octubre nos volveremos a ver en Cádiz. Él no sabe si se siente más en casa en Dublín o en Cádiz. A mí me pasa igual.
