Hoy aparece el gran Carlos Alcobia con una tonelada de peluches, y me quedo corto.

Todos ellos nos miran con cara de sorpresa, y a buen seguro que están pensando: «tanto guiri aquí junto no puede traernos nada bueno». Es cierto que somos un puñado de guiris de Cordoba, Francia, Italia, Zaragoza y Cádiz.
Los peluches no saben que los vamos a resucitar desde un punto de vista electronicometafórico. Estos juguetes carecen de componentes electrónicos y vamos a implementarles algunos componentes para que puedan ser interactivos.


Con el instrumental «quirúrgico» sobre nuestros puestos nos preparamos para «darles vida» a los peluches.

Comenzamos soldando un amplificador que posibilite aumentar la señal que le enviemos al juguete desde, por ejemplo, nuestro teléfono móvil.

Para poder comunicarnos con el juguete necesitamos de este receptor electrónico de Bluetooth.
Para finalizar, después de probar que funciona, el circuito total se inserta en el peluche, se cose y se deja el botón fuera.
De nuevo, la experiencia resulta muy positiva porque se comprueba que el «Learning by Doing» funciona.